"¿Cuánto falta para llegar a cualquier lugar?"
Llegué hasta el final, hasta donde me dejaste, hasta donde pude... Ya no doy más, y creo que quedará en una de esas historias que solo se imaginan pero nunca se hacen realidad, y tal vez así es mejor. Tal vez no hubiéramos soportado la cotidianidad de que dejaras la tapa del baño levantada, que tuvieras una de tus reacciones fascistas frente a un indigente en la calle, o que nos sonrojáramos al pagar la cuenta por mitades, porque sabes que gano más que tú y yo sé que andas sin un peso.
Te imaginaba más listo, pero qué poco sabes de querer.
Y en efecto, ya me quedé sin lágrimas, ya no hay modo de llorarte más. Definitivamente necesitas de alguien más simple en tu vida, alguien que no replique y no te ponga en jaque, una ficha más de tu ajedrez, no un contrincante, alguien controlable, callado y bonito que resulte ser un bonito accesorio en tu vida. No será difícil de encontrar, ya lo verás.
Yo seguiré andando por ahí, pateando latas vacías y ejercitando el cuerpo, el alma y el cerebro.
martes, 10 de marzo de 2009
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