Trato de hacer un retrato hablado de usted en mi cabeza, pero me queda difícil… creo que se me olvidó cómo es su cara, y eso se debe a que procuro no recordarlo. Vea cómo cambian las cosas, ahora no le hablo de ‘tu’ sino de ‘usted’. Y bueno, hablar es un decir, hace muchos meses que no lo hago, más bien le escribo cosas que seguramente nunca leerá. Esa es mi forma de desahogarme, de pagar mi cuota de aceptación, de reconocer que todavía no lo he podido olvidar del todo, para ver si así consigo recordarlo poco a poco, cada vez más seguido, sin sentir nada.
Entre un párrafo y otro pasan muchos minutos, porque ya no sé ni qué decirle. Sólo que desearía, en verdad, nunca haberlo conocido, tal vez la vida se valió de usted para darme una dolorosa lección. Usted, que manipula personas y situaciones, es manipulado sin darse cuenta por la vida misma.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
sábado, 13 de junio de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
Final caja negra
Me gusta ver funcionar la lavadora, ver la ropa dando vueltas, el jabón haciendo espuma, y el ruido del aparato que simula estar haciendo el trabajo sucio de lavar la ropa por uno… me gusta ver correr los programas que hago, sobre todo cuando son elegantes, pocas líneas para muchos cálculos, mensajes azules que anuncian que ‘todo está bien’ y largos tiempos posiblemente inmejorables.
Sí, hay cosas que me quedan bien hechas, como los programas que hacen muchos cálculos y la ropa que lavo. Algunos comentarios y unos pocos correos que escribo. Algunos análisis y lecturas que puedo hacer de la gente… sí, eso a veces, me queda bien hecho. Eso lo reconozco ahora más que antes, me quedan canciones bien escuchadas, pinturas bien apreciadas, caminos bien andados, lluvias bien oídas, ventarrones bien sentidos, abrazos muy bien dados, miradas brillantes, sonrisas sinceras.
Pero cuando algo no me queda bien hecho, soy implacable conmigo misma, me cuesta dejar atrás las equivocaciones, las cosas que pude haber hecho mejor. Las decisiones mal tomadas, los consejos mal dados, las palabras mal dichas, “los métodos incorrectos con las técnicas incorrectas”…
Y no puedo evitar sentirme mal ahora, y me pregunto, por qué todo tiene que terminar siempre de manera desafortunada? Por qué siempre me tengo que involucrar tanto? Por qué no puedo mantener relaciones superficiales, sino que tengo que exponer todos los nervios para que en su momento, el dolor sea máximo? Por qué sujetos como tú funcionan como imanes para mí? Creo que logré leerte bien, que siempre supe qué pasaba contigo, ahora no, ahora no puedo captar qué sucede. Sólo sé que no estás, que me haces falta, que te extraño, que suena una y otra y otra canción que te trae a mi memoria invasivamente… que miro cada rato mi bandeja de entrada para ver si hay algún mensaje tuyo, algún mensaje que nunca escribirás…
Estoy hastiada del dolor, de hablar de ti, de pensar en ti, de querer saber de ti, estoy cansada de esperar lo que nunca me vas a dar, de recordar y de extrañar. Espero cansarme más y más cada vez, espero quedar exhausta para que ningún lugar de mi cuerpo te reclame más. Espero pronto que el amor tuerto pronto me deje ver que lo más sensato es dejarte ir, dejarme partir, dejarnos, dejarlo, y esperar pacientemente a que el dolor pase también. El dolor que rompe el lenguaje, el dolor que no se puede describir, el dolor del que no se puede hablar, el dolor que siento por las mañanas cuando me despierto, el dolor que se manifiesta con un nudo en la garganta y un hueco en el pecho…
Sí, hay cosas que me quedan bien hechas, como los programas que hacen muchos cálculos y la ropa que lavo. Algunos comentarios y unos pocos correos que escribo. Algunos análisis y lecturas que puedo hacer de la gente… sí, eso a veces, me queda bien hecho. Eso lo reconozco ahora más que antes, me quedan canciones bien escuchadas, pinturas bien apreciadas, caminos bien andados, lluvias bien oídas, ventarrones bien sentidos, abrazos muy bien dados, miradas brillantes, sonrisas sinceras.
Pero cuando algo no me queda bien hecho, soy implacable conmigo misma, me cuesta dejar atrás las equivocaciones, las cosas que pude haber hecho mejor. Las decisiones mal tomadas, los consejos mal dados, las palabras mal dichas, “los métodos incorrectos con las técnicas incorrectas”…
Y no puedo evitar sentirme mal ahora, y me pregunto, por qué todo tiene que terminar siempre de manera desafortunada? Por qué siempre me tengo que involucrar tanto? Por qué no puedo mantener relaciones superficiales, sino que tengo que exponer todos los nervios para que en su momento, el dolor sea máximo? Por qué sujetos como tú funcionan como imanes para mí? Creo que logré leerte bien, que siempre supe qué pasaba contigo, ahora no, ahora no puedo captar qué sucede. Sólo sé que no estás, que me haces falta, que te extraño, que suena una y otra y otra canción que te trae a mi memoria invasivamente… que miro cada rato mi bandeja de entrada para ver si hay algún mensaje tuyo, algún mensaje que nunca escribirás…
Estoy hastiada del dolor, de hablar de ti, de pensar en ti, de querer saber de ti, estoy cansada de esperar lo que nunca me vas a dar, de recordar y de extrañar. Espero cansarme más y más cada vez, espero quedar exhausta para que ningún lugar de mi cuerpo te reclame más. Espero pronto que el amor tuerto pronto me deje ver que lo más sensato es dejarte ir, dejarme partir, dejarnos, dejarlo, y esperar pacientemente a que el dolor pase también. El dolor que rompe el lenguaje, el dolor que no se puede describir, el dolor del que no se puede hablar, el dolor que siento por las mañanas cuando me despierto, el dolor que se manifiesta con un nudo en la garganta y un hueco en el pecho…
martes, 10 de marzo de 2009
Out of tears
"¿Cuánto falta para llegar a cualquier lugar?"
Llegué hasta el final, hasta donde me dejaste, hasta donde pude... Ya no doy más, y creo que quedará en una de esas historias que solo se imaginan pero nunca se hacen realidad, y tal vez así es mejor. Tal vez no hubiéramos soportado la cotidianidad de que dejaras la tapa del baño levantada, que tuvieras una de tus reacciones fascistas frente a un indigente en la calle, o que nos sonrojáramos al pagar la cuenta por mitades, porque sabes que gano más que tú y yo sé que andas sin un peso.
Te imaginaba más listo, pero qué poco sabes de querer.
Y en efecto, ya me quedé sin lágrimas, ya no hay modo de llorarte más. Definitivamente necesitas de alguien más simple en tu vida, alguien que no replique y no te ponga en jaque, una ficha más de tu ajedrez, no un contrincante, alguien controlable, callado y bonito que resulte ser un bonito accesorio en tu vida. No será difícil de encontrar, ya lo verás.
Yo seguiré andando por ahí, pateando latas vacías y ejercitando el cuerpo, el alma y el cerebro.
Llegué hasta el final, hasta donde me dejaste, hasta donde pude... Ya no doy más, y creo que quedará en una de esas historias que solo se imaginan pero nunca se hacen realidad, y tal vez así es mejor. Tal vez no hubiéramos soportado la cotidianidad de que dejaras la tapa del baño levantada, que tuvieras una de tus reacciones fascistas frente a un indigente en la calle, o que nos sonrojáramos al pagar la cuenta por mitades, porque sabes que gano más que tú y yo sé que andas sin un peso.
Te imaginaba más listo, pero qué poco sabes de querer.
Y en efecto, ya me quedé sin lágrimas, ya no hay modo de llorarte más. Definitivamente necesitas de alguien más simple en tu vida, alguien que no replique y no te ponga en jaque, una ficha más de tu ajedrez, no un contrincante, alguien controlable, callado y bonito que resulte ser un bonito accesorio en tu vida. No será difícil de encontrar, ya lo verás.
Yo seguiré andando por ahí, pateando latas vacías y ejercitando el cuerpo, el alma y el cerebro.
sábado, 7 de marzo de 2009
Riceboy Sleeps
We filled our pockets with dry leaves,
Made leafy pillows and lay down
Beneath the cinnamon tree.
We staired up at the sun with our eyes closed
And saw the dust in the air turn into fireflies.
We lay with the day.
The wind snuck into the cracks of our sleeves,
And played songs in our ears.
I used to watch you sleeping…
Made leafy pillows and lay down
Beneath the cinnamon tree.
We staired up at the sun with our eyes closed
And saw the dust in the air turn into fireflies.
We lay with the day.
The wind snuck into the cracks of our sleeves,
And played songs in our ears.
I used to watch you sleeping…
sábado, 28 de febrero de 2009
Extraño
Si tú me extrañas a mí, yo no me olvido de tí.
¿Por qué, mi amor, separarnos?
Si tú me lloras a mí, hago lo mismo por tí...
¿Como enjuagarlo?
Y no es verdad que aquí nadie apuesta un duro más.
Maldita apuesta feroz, y de por medio el amor...
Cuando faltas te extraño.
No es una canción de amor, eso al menos pienso yo;
Es algo más sano.Con la opinión de Dios,
quizás uno de los dos
Lo vea más claro.
¿Quién rezará, quién ganará este estúpido duelo?
Maldita apuesta de amor, que uno de los dos perdió.
Cuando faltas me muero...
¿Por qué, mi amor, separarnos?
Si tú me lloras a mí, hago lo mismo por tí...
¿Como enjuagarlo?
Y no es verdad que aquí nadie apuesta un duro más.
Maldita apuesta feroz, y de por medio el amor...
Cuando faltas te extraño.
No es una canción de amor, eso al menos pienso yo;
Es algo más sano.Con la opinión de Dios,
quizás uno de los dos
Lo vea más claro.
¿Quién rezará, quién ganará este estúpido duelo?
Maldita apuesta de amor, que uno de los dos perdió.
Cuando faltas me muero...
Juan RULFO
"-Dice que ella escondía sus pies entre las piernas de él. Sus pies helados como piedras frías y que allí se calentaban como en un horno donde se dora el pan. Dice que él le mordía los pies diciéndole que eran como pan dorado en el horno. Que dormía acurrucada, metiéndose dentro de él, perdida en la nada al sentir que se quebraba su carne, que se abría como un surco abierto por un clavo ardoroso, luego tibio, luego dulce, dando golpes duros contra su carne blanda; sumiéndose, sumiéndose más, hasta el gemido. Pero que le había dolido más su muerte. Eso dice."
sábado, 14 de febrero de 2009
No Hey, no Gigantic
Fue hermoso conocerte, pese a que desde el primer momento la respuesta fue un 'no'. Y yo hoy, no me explico por qué sigo ahí, por qué aún guardo esperanzas, por qué aún te hablo pese a que seguramente no recibiré la respuesta que quiero. La respuesta a todo lo inexplicable, a lo que racionalmente carece de sentido, se encuentra justamente en lo que se siente, y es puro amor.
He decidido empezar a dejarte, de a poquitos para que no me duela tanto. Entonces ya no te escribo con la frecuencia de antes, donde ni siquiera importaba si había o no respuesta, ya no te hablo por las noches. La semana entrante ya no habrá más canciones y seguramente, la siguiente no habrá más almuerzos. Sólo te pedía que habláramos, sólo quería decirte todo esto mirándote a los ojos, que a su vez estarían mirando la mesa, la servilleta o el piso, pero tal vez ni siquiera eso merezco según tú, ni siquiera un espacio para finalizar la historia como se debe.
Y no es terquedad como siempre has manifestado, no es timidez ni es miedo. Es simple y llanamente, orgullo. Como cuando pediste la visa, llevabas todas las de ganar, cartas, certificados... lo único que hacía falta era que hicieras tu parte, y así como lo confesaste, la actitud tuya te cerró la puerta, pese a que querías que se abriera para dejarte pasar, pese a que querías viajar, conocer, pese a que ese era uno de tus propósitos de año nuevo. Pero no, eso pasa también aquí, tenías todo para obtener la visa, teníamos todo para irnos a viajar a bonitas tierras desconocidas, pero tu orgullo no dejó hacer nada, tu orgullo que esconde tus miedos... miedo a vivir, miedo a sentir, miedo a treparte en el crazy train...
No quiero que se termine... no quiero que me abandones. Pero es necesario, no puedo continuar con esto, no quiero más formar parte de esto, no lo merezco y tú tampoco. Quería saber qué pensabas, qué opinabas, quería saber si otra vez me ibas a decir 'no' o si tenías algo distinto qué decir... pero no tuviste valor siquiera para eso. Creo que puse lo que pude de mi parte, creo que domestiqué muchas de mis conductas, que con ese montón de estrellas se formó una constelación enorme, en el cielo, para su mercé, pero no quiso levantar la mirada del piso.
Me voy entonces, me estoy yendo, no quiero pero debo. Me duele, lloro, sufro, sabía que esto podía pasar.
Lo quiero infinitamente. Lo quiero locamente. Lo recordaré toda la vida como una de las cosas más bellas que me han podido pasar.
He decidido empezar a dejarte, de a poquitos para que no me duela tanto. Entonces ya no te escribo con la frecuencia de antes, donde ni siquiera importaba si había o no respuesta, ya no te hablo por las noches. La semana entrante ya no habrá más canciones y seguramente, la siguiente no habrá más almuerzos. Sólo te pedía que habláramos, sólo quería decirte todo esto mirándote a los ojos, que a su vez estarían mirando la mesa, la servilleta o el piso, pero tal vez ni siquiera eso merezco según tú, ni siquiera un espacio para finalizar la historia como se debe.
Y no es terquedad como siempre has manifestado, no es timidez ni es miedo. Es simple y llanamente, orgullo. Como cuando pediste la visa, llevabas todas las de ganar, cartas, certificados... lo único que hacía falta era que hicieras tu parte, y así como lo confesaste, la actitud tuya te cerró la puerta, pese a que querías que se abriera para dejarte pasar, pese a que querías viajar, conocer, pese a que ese era uno de tus propósitos de año nuevo. Pero no, eso pasa también aquí, tenías todo para obtener la visa, teníamos todo para irnos a viajar a bonitas tierras desconocidas, pero tu orgullo no dejó hacer nada, tu orgullo que esconde tus miedos... miedo a vivir, miedo a sentir, miedo a treparte en el crazy train...
No quiero que se termine... no quiero que me abandones. Pero es necesario, no puedo continuar con esto, no quiero más formar parte de esto, no lo merezco y tú tampoco. Quería saber qué pensabas, qué opinabas, quería saber si otra vez me ibas a decir 'no' o si tenías algo distinto qué decir... pero no tuviste valor siquiera para eso. Creo que puse lo que pude de mi parte, creo que domestiqué muchas de mis conductas, que con ese montón de estrellas se formó una constelación enorme, en el cielo, para su mercé, pero no quiso levantar la mirada del piso.
Me voy entonces, me estoy yendo, no quiero pero debo. Me duele, lloro, sufro, sabía que esto podía pasar.
Lo quiero infinitamente. Lo quiero locamente. Lo recordaré toda la vida como una de las cosas más bellas que me han podido pasar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
