Al igual que muchas personas de mi generación, pertenecientes a la hoy en vía de extinción 'clase media', fui criada por mis abuelos. Esta frase es el resumen de una cadena de errores. El primer error lo cometió mi madre, cuando pensó que iba a encontrar la razón de su vida (y la de otros que la habían perdido) en el nacimiento de un hijo propio. Apenas se había graduado del colegio y con mucha ingenuidad consideró inconcebible tener un hijo sin casarse (segundo error... Ay mamá, te tocó vivir una época difícil). Ahí aparece mi papá, el sujeto que me engendró, que se casó con ella (tercer error) casi con la misión específica de hacerme a mí.
Dada la selección arbitraria e irresponsable de mi papá biológico (y único, no hubo más), la probabilidad de fracaso del incipiente hogar era cercana a uno. Sólo fue cuestión de tiempo, mi madre tuvo que salir a trabajar y los abuelos tuvieron la siempre recriminada tarea de nuestra crianza, el plural se debe a que buscando otra razón nació mi hermano.
Mi abuela nunca ha podido superar el hecho de que le arrebataran el campo de su vida, pese a que hace más de 50 años vive en Bogotá, entonces es una ladrona de cuanta mata se le cruza por el camino, tiene una frondosa colección personal, pelea con granizadas, copetones (o cucaracheros, que escarban la tierra de sus materas), con los veranos y los ventarrones que acaban con su dedicación en un santiamén, pero bueno, no todo es pérdida, de vez en cuando le florece una que otra matica y eso lo paga todo. No suficiente con eso, también le gustan los animales, sobre todo los que tienen plumas, viven en jaulas pequeñas y oxidadas, riegan el alpiste invasivo mucho más de lo que comen y viven mucho más de lo esperado, siempre manteniendo en sus amos la ingenua esperanza de alguna vez reproducirse y cantar gloriosamente... jamás ni lo uno ni lo otro.
Y bueno, esos animalitos, tan molestos, tan fastidiosos, tan insignificantes, me enseñaron muy temprano un término que no conocía. Se trata de la palabra 'arisco'. Veamos:
arisco, ca.
(De or. desc.).
1. adj. Dicho de una persona o de un animal: Áspero, intratable.
intratable.
(Del lat. intractabĭlis).
1. adj. No tratable ni manejable.
2. adj. Insociable o de genio áspero.
3. adj. desus. Se dice de los lugares y sitios por donde es difícil transitar.
áspero2, ra.
(Del lat. asper, -ĕra, -ĕrum).
1. adj. Insuave al tacto, por tener la superficie desigual, como la piedra o madera no pulimentada, la tela grosera, etc.
2. adj. Dicho del terreno: escabroso (‖ desigual).
3. adj. Desapacible al gusto o al oído. Fruta, voz áspera. Estilo áspero.
4. adj. Dicho del tiempo: Tempestuoso o desapacible.
5. adj. Dicho de una disidencia o de un combate: violento.
6. adj. Desabrido, riguroso, rígido, falto de afabilidad o suavidad. Genio áspero.
insuave.
(Del lat. insuāvis).
1. adj. p. us. Desapacible a los sentidos, o que causa una sensación áspera y desagradable.
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Una más para la colección... la psicología de diccionario, de la cuál ya le había hablado, parece que ha ganado una vez más. Lo siento como un animalito arisco encerrado en una jaula oxidada, a quien ya se le olvidó volar, quien seguramente moriría de hambre y frio porque ya no sabe dónde refugiarse ni cómo alimentarse. Su merced se queja todo el tiempo de la jaula y no quiere salir de ella. Yo sé que quiere una caricia, yo sé que quiere hacer un nidito y hasta alimentar pichoncitos, pero resulta usted a veces intratable.
Estuve a punto de tenerlo el viernes pasado, de hecho desbaraté todo lo que con dificultad había armado a lo largo del día sólo por conseguirlo, y usted en un segundo, Cristian (Cristhian), así como apareció, me salió con un 'No puedo cumplirle'... ¿Qué puede pasar en un espacio de veinte minutos para que usted resulte intratable? No sea arisco, vea que yo también lo soy un poco, quiero acariciarlo y por ahora sólo puedo hacerlo a través de la palabra, sin usted.
Se vería hermoso fuera de la jaula.
miércoles, 27 de agosto de 2008
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