martes, 7 de octubre de 2008

Crímenes perfectos

Ay Kryztyam… hoy su nombre amaneció doliendo bastante.

Encima no para de llover, llueve por ratos, llueve por todo lado. La gente estornuda y hace mala cara, empuja y pisa, el tiempo no alcanza para nada. Faltan pocos días para su cumple, ya decidí que no lo llamaré, pero el subconsciente casi nunca escapa a las verdades.

Hoy a la madrugada soñé con usted. Estaba acostado en la cama de mi mamá, con su compañera, y encima de los dos jugaba la pequeña. Usted no me miraba a la cara, y yo no podía ver la de ella… por aquello de que no la conozco y no imagino cómo puede ser; yo entraba, recién me había bañado, estaba sin ropa, y tenía que entrar a ese cuarto a escoger con qué me iba a vestir y así enfrentar ese cuadro tan molesto.

Mis sueños suelen tener bandas sonoras, eso es bastante chistoso, parecen un capítulo de ‘Musidramas’… verá, esta vez, se escuchaba la voz joven y al tiempo vieja de un hombre que cantaba:

¿Sentiste alguna vez lo que es,
tener,
el corazón roto?
¿Sentiste a los asuntos pendientes volver, hasta volverte muy loco?

Y en ese momento salí corriendo del cuarto, cerré la puerta tras de mí, suave para no molestar.

Ay parce… qué mal. No puedo evitar sentirme triste, no pude evitar despertarme sobresaltada y angustiada. A eso súmele que por pensar de más me estrellé con una nueva coincidencia numérica. Un día antes de su cumpleaños se cumplen 3 años del día en que la persona que más he amado en mi vida me causó el dolor más grande que jamás haya sentido.

mono, na.
(Haplología de maimón).
1. adj. coloq. Dicho especialmente de los niños y de las cosas pequeñas y delicadas: Bonito, lindo, gracioso.

Pues si mono, joven de manos monas, se acabó el día y no pude terminar con esto. He tomado varios cafés, he corrido por ahí… sólo quería contarle que tuve una pesadilla con usted.

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